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LOS ÁNGELES, California, 8 de octubre de 2026.- La amenaza de una redada de ICE es el eje de Moleguan, un cortometraje que muestra cómo la solidaridad entre comunidades puede convertirse en una forma de resistencia frente al miedo y la incertidumbre migratoria.
La producción de 10 minutos fue escrita por Jacqueline Guido, Ang Cruz y Cenizo Bravo, y dirigida por Guido. La historia presenta a dos personas mayores, una filipina y otra latina, que discuten sobre sus platillos tradicionales, pero terminan uniendo fuerzas para proteger un centro comunitario para personas mayores LGBT+ ante una posible redada migratoria.
El corto formó parte de la tercera edición del Justice for My People Film Festival, realizado en el Japanese American National Museum, en el centro de Los Ángeles. Guido explicó que la historia busca mostrar cómo lo que ocurre en materia migratoria afecta a toda la comunidad, independientemente del estatus de cada persona.
“No importa quién seas, no importa el estatus migratorio, todos estamos siendo impactados por lo que está pasando”, afirmó la cineasta.

El festival presentó películas realizadas por participantes de Justice for My Sister, organización que capacita a cineastas de comunidades racializadas y jóvenes que han vivido situaciones de violencia para facilitar su acceso a la industria del cine y la televisión.
Kimberly Bautista, fundadora y directora de la organización, explicó que el proyecto nació de su interés por utilizar los medios audiovisuales para visibilizar la violencia y romper el silencio. Entre los temas recurrentes de las producciones están la supervivencia, la superación del trauma y la ruptura de ciclos de abuso.

Además de Moleguan, la programación incluyó Thelma, sobre el impacto del imperialismo en la historia familiar de una mujer guatemalteca; Glimmer, centrado en un diseñador de moda latino queer, y Breathe, Brother, Breathe, sobre un adolescente iraní-estadounidense entre otras proyecciones.
Para Maaman Rezaee, encargada de financiamiento de Justice for My Sister, estas historias permiten a nuevos cineastas compartir sus experiencias y proyectar futuros en los que sus comunidades puedan vivir y prosperar.




