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BERKELEY, California, EU, 7 de octubre de 2026.- Sobre la acera, escrito con tiza blanca en letras grandes, se lee: "En esto desde el 1 de octubre de 2024. Hace 7,014 ventas" y al otro lado “Fuck ICE”. A unos pasos, sentado detrás de una mesa negra con una caja de 48 tizas de colores, un cuaderno donde anota cada venta y una pila de cuadernillos titulados Manifestoned, Isaiah Dylan Clark sonríe a quienes pasan por el centro de Berkeley.
Durante cuatro años, este joven que estudió cine en San Francisco vivió sin hogar. Hoy, desde una vivienda para personas de bajos ingresos, vende los poemas que escribió en esa etapa.
"Todos nos perdemos en algún momento, y eso es especial. Significa algo", dijo Clark en entrevista con Quadratín California. Contó que estudió dirección de cine durante dos años y medio en una universidad de San Francisco, antes de pasar años entre albergues y la calle.
Sus textos no hablan directamente de la falta de vivienda, y eso lo enorgullece.

"El arte no es un espejo directo de nada; es más bien un portal", explicó. "Estos textos me enseñaron lecciones sobre ser nómada y vivir en albergues".
En las páginas de "Manifestoned" hay música, cine y escenas de la Bahía. Uno de los poemas comienza: "Tuve que vender mi guitarra hoy / en silencio total en el BART". Más adelante aparecen la lavandería donde suena Beyoncé y el deseo de seguir escribiendo, hasta un cierre que resume su apuesta: "Agradéceme que estoy vivo hoy, pero tú eres la rima: déjame escribir una página".
Desde hace unos seis meses, Clark tiene un techo. Una de las preguntas que más le hacen, contó, es de dónde saca el tiempo para estar en la calle cada día.
"Todos tenemos tiempo para hacer algo que nos apasiona", respondió. "Hay mucho que no puedo hacer porque estoy aquí, y mucho que solo puedo hacer gracias a esto".
Reconoció que algunos guardias de seguridad lo han tratado con dureza y han borrado con agua sus mensajes en la acera, pero dijo que nunca lo ha sentido como algo sistemático. "Siempre ha sido una manzana podrida a la vez, y eso en sí es alentador".

Su historia coincide con un descenso de la población sin hogar en la región. El conteo preliminar de 2026 del condado de Alameda, donde está Berkeley, registró ocho mil 201 personas sin hogar, un 13 por ciento menos que en 2024. Las personas que duermen a la intemperie bajaron un 18 por ciento, a cinco mil 202, según datos presentados en mayo por funcionarios del condado.
En Berkeley, el conteo de 2024 ya había mostrado que las personas sin refugio pasaron de 803 a 445, un 45 por ciento menos que en 2022, según la ciudad, que destinó 25.4 millones de dólares a su respuesta a la falta de vivienda en el año fiscal 2025.
"Hemos avanzado", dijo a CalMatters Jonathan Russell, director de Servicios de Vivienda y Personas sin Hogar del condado de Alameda. "Y hay amenazas reales, peligro real".
Un informe municipal de julio de 2025 advierte que varios programas dependen de fondos temporales: los tres moteles que Berkeley usa como albergue, con 77 habitaciones, tienen financiamiento solo hasta 2027 y 2028. Además, la ciudad mantiene un litigio con el Sindicato de Personas sin Hogar de Berkeley por el desalojo de un campamento en la calle Harrison.
Mientras tanto, en la acera, Clark sigue sumando ventas a su conteo de tiza.




