Avanza SF contra desalojos mientras Newsom celebra caída de indigencia
OAKLAND, California, EU, 30 de octubre de 2026.- Desde principios de mes, una catrina de 34 pies de altura, unos 10 metros, traída desde la Ciudad de México, preside la plaza de Fruitvale. Es la señal de que el Área de la Bahía se prepara para su mayor celebración del Día de Muertos, que este año se reparte entre dos jornadas: el festival de Oakland, el domingo 1 de noviembre, y la procesión y el Festival de Altares del Distrito de la Misión, en San Francisco, el lunes 2.
Los dos eventos son gratuitos, abiertos a todo público y aptos para familias. Ambos coinciden este año en un mensaje de arraigo comunitario y resistencia, en una región donde la comunidad latina enfrenta el alza de los alquileres y el temor a operativos migratorios.
La edición 31 del Festival del Día de los Muertos de Oakland se celebrará el domingo 1 de noviembre, de 10 a 17 horas, en Fruitvale Village, y ocupará nueve cuadras del International Boulevard. La organiza el Unity Council, que estima una asistencia cercana a 100 mil personas cada año y describe el encuentro como una cita con música en vivo de primer nivel, artesanos tradicionales latinoamericanos y las impresionantes instalaciones de altares creadas por miembros de la comunidad en homenaje a los muertos.
El lema de 2026, La Lucha Continúa: Aquí estamos y no nos vamos, reconoce las raíces comunitarias de la historia, los derechos civiles y la justicia en el barrio. El programa incluye altares, rituales aztecas, comida, juegos para niños, artesanos locales y recursos comunitarios.
La estación Fruitvale del BART, junto al recinto, es el acceso más práctico. El año pasado, la asistencia masiva fue un alivio para los comerciantes del barrio, que temían que el miedo a las redadas migratorias alejara al público, y para la panadería local la fecha representa la segunda mayor venta del año, después del Día de Reyes.

En la Misión, el lunes 2 de noviembre reúne dos citas a una cuadra de distancia. El 34º Festival de Altares, que The Marigold Project produce desde 1992, se instalará en el parque Potrero del Sol, conocido también como La Raza, en la calle 25 y San Bruno Avenue. La construcción de altares comenzará a las 10 horas, la ceremonia al atardecer y bendición de la tierra será a las 17, y el grupo La Gente SF se presentará a las 20.
El tema de este año, Familia: entre raíces y el cielo, invita a pensar la familia como “un ecosistema vivo” y a honrar a las familias que “siguen sufriendo desplazamiento, separación y violencia”, según los organizadores. El público puede levantar un altar personal o aportar a los altares comunitarios con flores, velas de oración en vaso de ocho pulgadas, fotografías y recuerdos. “Todos son bienvenidos a participar”, señala The Marigold Project.
La 45ª Procesión del Día de los Muertos, organizada por el Colectivo del Rescate Cultural bajo el lema Nuestros muertos no se venden, saldrá a las 19 horas de la esquina de las calles 22 y Bryant, y los danzantes aztecas se concentrarán desde las 18. El recorrido baja por Bryant, gira al oeste por la calle 24, sube por Mission y regresa por la calle 22, con rituales de danza en las intersecciones acompañados por músicos y cientos de participantes. Para llegar se recomienda la estación del BART de la calle 24 y Mission o las líneas de Muni 9, 10, 19, 27, 33 y 48.

Conviene usar transporte público por los cierres de calles y la falta de estacionamiento, además de respetar los espacios ceremoniales y no tocar las ofrendas.
Para quienes quieran extender la celebración, el SOMArts Cultural Center de San Francisco mantiene hasta el 20 de noviembre la exposición In Their Name: Día de los Muertos 2026, que según sus curadores, Bridgètt Rex y Rio Yañez, honra a los muertos “dando la bienvenida a culturas de todo el mundo para recordarlos juntos en solidaridad”. La entrada cuesta 15 dólares y es gratuita para menores de 16 años.
En Berkeley, el Lawrence Hall of Science ofrece este sábado un taller bilingüe de calaveras con semillas y materiales naturales, por 27 dólares, cuyas piezas formarán parte de una ofrenda comunitaria en el festival de Fruitvale.




