Lanzan nueva campaña en California para ayudar a reconocer la ludopatía
LOS ÁNGELES, California, EU, 17 de septiembre de 2026. - El entorno en el que vive una persona puede influir de forma directa en su salud neurológica. De acuerdo con una investigación basada en casi 3 mil resonancias magnéticas y publicada en la revista Radiology de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (RSNA), residir en barrios con altos niveles de desventaja socioeconómica se asocia con un aceleramiento del envejecimiento cerebral y una disminución del volumen de este órgano.
Según reseñó el portal Debate, los investigadores demostraron mediante indicadores medibles que las condiciones del entorno impactan al cerebro a nivel molecular y celular.
"Desde hace tiempo sospechábamos que el entorno en el que vivimos afecta al cerebro, pero hasta ahora no se había demostrado a gran escala en poblaciones clínicas", señaló el Dr. John-Paul J. Yu, profesor de la Universidad de Wisconsin y director asociado del Centro de Investigación sobre Disparidades en la Salud de la Universidad de Wisconsin-Madison.
El estudio retrospectivo analizó las imágenes cerebrales de dos mil 826 pacientes (mil 094 hombres y mil 732 mujeres) de entre 18 y 96 años, evaluados entre enero y junio de 2024 en los Hospitales y Clínicas de la Universidad de Wisconsin.
Para medir la vulnerabilidad de cada zona, el equipo calculó el Índice de Privación de Área (ADI) basado en el código postal, combinando 17 variables sobre ingresos, educación, empleo y calidad de vivienda. Los resultados revelaron:
Un volumen elevado de hiperintensidades en la sustancia blanca se vincula de forma directa con un mayor riesgo de pérdida de memoria, problemas cognitivos y demencia.
Los autores sugieren que los datos obtenidos por resonancia magnética pueden convertirse en biomarcadores clave para evaluar desigualdades estructurales. "Las condiciones en las que las personas nacen, viven, trabajan y envejecen influyen profundamente en los resultados de salud neurológica a largo plazo", concluyó el Dr. Yu, destacando la necesidad de incorporar estos hallazgos en futuras estrategias de salud pública y práctica clínica.




