Honran madres latinas a sus bebés fallecidos con un altar en Oakland
OAKLAND, California, EU, 26 de octubre de 2026.- Para Lisa Lemus, integrante del comité del Festival del Día de los Muertos de Oakland, la tradición que este domingo volverá a llenar de color el barrio de Fruitvale no es solo una fiesta de música y calaveras, sino una herramienta comunitaria para sanar el duelo, una convicción que nació en su propia casa cuando sus hijos enfrentaron la muerte de un joven, de 19 años, amigo de la familia y cuando ella misma tuvo que sobrellevar la muerte de un hermano mayor que no conoció.
“Les dije: ‘Esto es lo que vamos a hacer. Vamos a hacer Día de los Muertos en nuestra casa’”, recordó Lemus, de 75 años, en entrevista con Quadratín California. Aquel primer altar, preparado junto a una tía y apenas seis amigos, se convirtió en una práctica que repitió cada año. “Mis hijos sanaron y, de repente, se notaba que el duelo se había levantado”, relató.
Su hija, que vive en Nueva York, todavía lleva flores a la tumba de su amigo una o dos veces al año, y hoy es el hijo de ella, de 19 años, quien arma el altar familiar en casa de su abuela. “Así las tradiciones continúan, para honrar el amor”, resumió.
Esa experiencia explica su lugar en el comité. “Estoy en él porque sé que esta comunidad puede ayudar a sanar ese espacio: por la alegría de vivir, de estar vivos, pero también por el recuerdo de esos que yo llamo seres hermosos, vivos o que ya partieron, que nos tocan el corazón para siempre”, explicó. Lemus recordó también a un hermano que murió siendo bebé, antes de que ella naciera, en una época en la que, dijo, sus padres no contaron con acompañamiento para procesar el dolor.
El sentido que describe Lemus conecta con el origen de la celebración. De acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México, la tradición hunde sus raíces en culturas como la mexicana, la maya, la purépecha y la totonaca, que concebían la muerte como el inicio de un viaje hacia el Mictlán, el lugar de los muertos. Con la llegada de los españoles se fusionó con el calendario católico, que dedica el 1 de noviembre a los niños y el 2 a los adultos, y en 2008 la UNESCO la inscribió en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.
Organizado por el Unity Council, el festival celebrará su edición número 31 el domingo 1 de noviembre, de 10 a 17 horas, en Fruitvale Village, con entrada gratuita. Este año lleva el lema “La lucha continúa: Aquí estamos y no nos vamos” y tendrá como pieza central una Catrina monumental de 34 pies hecha por artesanos de la Ciudad de México, ante una asistencia que los organizadores calculan en alrededor de 100 mil personas.
Durante la conversación, Lemus se refirió también a un grupo de madres que en ediciones anteriores levantaba su propio altar y que este año perdió el apoyo del condado de Alameda, aunque, según contó, siguen reuniéndose “en el parque, aquí o allá, donde pueden”. Para ella, el mensaje del domingo será el mismo que aprendió en su sala: recordar a quienes se fueron es también una manera de celebrar la vida.




